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Carta Económica 06 de Diciembre de 2009
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Finaliza el año manteniéndose cifras de desocupación extraordinariamente elevadas, que sigue siendo de dos dígitos de considerar las personas incorporadas a los planes fiscales de emergencia.  Particularmente, grave es que durante todo 2009 se haya reducido el empleo asalariado.  El incremento en el trabajo por cuenta propia en parte encubre cesantía “disfrazada”, a la vez de constituir una intensificación de precarización del empleo.  En más de una década no se volvió a las tasas de desocupación existentes antes de la recesión de 1998-1999.  Las administraciones Lagos y Bachelet deben explicar por qué se ha fracasado en reducir el desempleo estructural.  Oficialmente se afirma que el ingreso a la OCDE sería un aporte para reducir el desempleo, en momentos en que la generalidad de sus países integrantes experimentan cifras de desocupación crecientes.  ¿Constituyen un ejemplo?

 

Desempleo: efecto social de la recesión

          En el trimestre móvil agosto-octubre volvió a descender por octava vez consecutiva el número de ocupados.  La reducción del empleo es –junto con las tasas de desempleo- manifestaciones sociales muy negativas de cómo se expresa el curso contractivo experimentado por la economía chilena.  Las cifras descendentes de empleo se registran constantemente desde los primeros tres meses del año.  El momento más alto en la cantidad de ocupados se produjo en octubre-diciembre de 2008 cuando alcanzó a 6.740.410.  En agosto-octubre su número llegó a 6.582.470, en otras palabras hay casi 160.000 personas menos trabajando.  El punto más bajo, como es lógico por razones estacionales, se registró en mayo-julio cuando se dio empleo a sólo 6.498.400 personas.

 

Número de ocupados 2009 por trimestres móviles
(Fuente: INE.  Miles de personas y variación porcentual en doce meses) 

Trimestre Número % Var.
     
Enero-marzo 6.607,50
-0,5
Febrero-abril 6.599,91
-0,5
Marzo-mayo 6.549,47
-0,9
Abril-junio 6.514,27 -1,0
mayo-julio 6.498,4 -1,6
junio-agosto 6.508,39 -1,5
julio-septiembre 6.537,58 -1,0
agosto-octubre 6.582,47 -0,8

    

        El problema es muy superior a lo indicado en las cifras precedentes, si se considera que la población y, por tanto, también en condiciones normales la fuerza de trabajo crecen, y en consecuencia se debe absorber permanentemente una cantidad mayor  de personas buscando trabajo.  De otra parte, unas 225.000 ocupados aproximadamente participan en programas especiales de trabajo generados por el gobierno –medida positiva, pero insuficiente- sin lo cual el problema se expresaría aún con mayor agudeza.

 

        La tasa de desocupados nacional en agosto-octubre fue de 9,7% de la fuerza de trabajo, nivel 2,2 puntos porcentuales superior a un año atrás, después de permanecer cinco trimestres móviles en cifras de dos dígitos.  Las cantidades siguen siendo de más de 10% si se agrega el aproximadamente  3% de la fuerza de trabajo incorporada a los programas de emergencia.  Para que el aparato productivo absorba esta gigantesca masa de desocupados tiene que alcanzar la economía niveles de incremento que superen el crecimiento tendencial y, por tanto, reducir la enorme cantidad de facturas productivos no utilizados, uno de los cuales son los desocupados.  De allí la gravedad que prematuramente en el presupuesto fiscal de 2010 se haya reducido sensiblemente el crecimiento del gasto público.

 

 

        En su comunicado el INE proporcionó otro dato muy revelador.  La reducción  de la tasa de desempleo, se explica, dice, por “el mayor aumento del trabajo por cuenta propia, única categoría que ha impulsado el empleo en el ciclo actual” (01/12/09).  Los trabajos por cuenta propia son muy poco homogéneos y abarcan desde capas de la población en que es su forma de actividad habitual hasta “cesantía disfrazada”, cuyo número aumenta obviamente en los momentos de carencia de ofertas de puestos de trabajo.  En agosto-octubre el trabajo por cuenta propia aumentó en doce meses un 6.1%, mientras el asalariado se reducía en 2,8%, bajando a 4.448.130 personas, con una variación negativa absoluta en doce meses de 129.710 hombres y mujeres.  También se redujo el “personal de servicio”,  un 5,1%, e incluso los empleadores en 1%.

 

        Cuatro regiones registraron tasas de desocupación de dos dígitos, encabezados por Valparaíso con un 11,4% de la fuerza de trabajo, seguida por La Araucanía (11,0%),  Bío-Bío y O´Higgins ambas con 10,8%.  Las tasas de desocupación por ciudades del INE entregan porcentajes extraordinariamente elevados en Coronel (18,1%), Lota (17,4%), Valparaíso (17,1%), San Antonio (14,5%) y Talcahuano (13,9%).

 

        Se han completado ya once años en que la tasa de desocupación es superior a la existente antes de la recesión iniciada a mediados de 1998.  Dicho en otras palabras durante todo el último ciclo económico, se mide de recesión a recesión, nunca se volvió a los porcentajes de desocupación de la fuerza laboral previos a la contracción experimentada hace más de una década.  En el país existe claramente desempleo estructural.  El aparato económico es incapaz de ofrecer la cantidad de puestos de trabajo que se requieren, incluso en períodos para el país extraordinariamente favorables como el que se extendió entre el 2004 y mediados de 2008 con un precio del cobre sin precedentes, varios años de ese lapso con un promedio de crecimiento mundial elevados, tasas de interés externos en general bajas y fluido acceso a financiamiento internacional. 

 

        Sin embargo la política fiscal, altamente valorada por el FMI y otros organismos internacionales,  fue en ese lapso acumular activos financieros en el exterior que posteriormente se utilizaron limitadamente durante el período recesivo.  El Fondo de Estabilización Económico y Social (FEES) tenía en septiembre en sus cuentas US$18.100 millones, habiéndose utilizado para cubrir parte del déficit fiscal US$6.936,7 millones.  Mientras tanto, el Fondo de Reserva Previsional cerró septiembre con US$3.086 millones.  Más aún, se mantiene un mecanismo de subsidio de cesantía extraordinariamente precario.  Las administraciones Lagos y Bachelet le deben una explicación al país, tanto por no enfrentar el desempleo estructural como por la injustificada insuficiencia del subsidio. 

 

        El precio de la libra de cobre volvió a colocarse al finalizar el año sobre los US$3 la libra.  Se vuelve a generar una situación externa debido a ello favorable para la economía nacional.  De ser así no puede volver a cometerse el error de colocar los excedentes fiscales que genera  unilateralmente en activos financieros.  Al contrario, deberían formar parte de una estrategia nacional de desarrollo, que destine esos recursos a potenciar áreas débiles de la economía nacional,  haciendo así un aporte efectivo a superar el desempleo estructural.  Las sumas a disponer serían aún muy superiores si se procede simultáneamente a terminar con el escándalo que las altas cotizaciones del metal rojo se transforme en rentabilidades gigantescas para las grandes productoras de cobre privadas.

 

        La estructura de la fuerza de trabajo del país se modifica.  El sector transable de la economía, o sea el conformado por aquellos bienes y servicios que se comercializan internacionalmente, tiene un peso en el empleo descendente.  En agosto-octubre un 25,2% de los trabajadores ocupados lo hicieron en el sector transable y un 74,8% en el no transables, es decir,  en la producción de bienes y servicios que no se pueden comercializar internacionalmente.  En los rubros exportadores, particularmente algunos de ellos como la minería emplean en proporción al capital invertido muy poca mano de obra.  En cuanto a los sectores transables, que producen para el mercado interno, sus dificultades surgen de la prácticamente nula restricción para el ingreso de producción externa sustitutiva, lo cual se ha visto agravado durante 2009 por la revaluación del peso.

 

Ocupados por rama de actividad agosto-octubre 2009
(Fuente:  INE  en miles de personas y porcentajes del total)

Sector Ocupados Var. Abs. %
       
Serv. Comunales, Soc., Personales 1.886,91
37,65
28,4
Transporte, almacenaje y Comerc. 524,17
-28,05 8,0
Agricultura, caza y pesca 701,38
-16,43 10,7
ndustria Manufacturera 857,91 -2,08 13,0
Minas y canteras 100,08 -6,63 1,5
Construcción 537,90 -59,24 8,2
Electricidad, gas y agua   
33,87 -3,49 0,5
Servicios financieros   
644,12 28,13 9,8
Comercio 1.316,15
-7,49 20,0
Sector transable 1.659,37
-20,98 25,2
Sector no transable   
4.923,11
-32,48 74,8
       
Total 6.582,47
-53,46 100,0

    

 

 

        Para la Presidenta de la República  el próximo ingreso a la OCDE favorecerá a las empresas chilenas y en consecuencia generaría más empleo.  El ministro de Economía, Hugo Lavados, formuló la teoría de que ello significaría créditos a más bajo costo y tendría efectos positivos en la actividad económica, de lo cual se deduce que tendría impactos favorables en materia de empleos.  Afirmaciones similares se efectuaron cuando se suscribieron diferentes tratados de libre comercio, particularmente con EE.UU. y la Unión Europea.  Ello no se produjo y probablemente el resultado final en materia de empleos sea negativo ya que si bien favorece a algunos rubros de exportación condujo a incrementar el reemplazo de producción nacional por importaciones, desplazando puestos de trabajo.

 

        “México es miembro de la OCDE desde mediados de los noventa, y Turquía lo es desde principios de los noventa.  A ninguno de ellos  -señaló el académico de la UCLA Sebastián Edwards-  el ser miembro los ha ayudado mayormente” (03/12/09).  Menos aún si el análisis se hace teniendo en cuenta la crisis económica global en curso.  México y Turquía figuran entre los países más golpeados por ella.  Por lo demás, países miembros de la OCDE fueron centro de la crisis global y dificulta su superación, siendo el elevado desempleo una de las expresiones más concretas de los efectos sociales negativos que conlleva.

 

        Un ejemplo es España, miembro de la OCDE, con un nivel de desempleo de 19% de la fuerza de trabajo, el  más grande de Europa, sólo superada por Letonia.  Entre el segundo trimestre de 2007, cuando el número de desempleados fue de 1,76 millones, y abril-junio de 2009 en que alcanzó a 4,14 millones la cantidad de desocupados se incrementó en 2,38 millones.  Un alto porcentaje de las pérdidas de empleo se registró en dicho país en el sector de la construcción, como consecuencia del violento estallido de la irracional burbuja inmobiliaria previa a la crisis.  “Eso refleja –comentó The Economist- una resaca estructural en un país que se emborrachó con ladrillos y mezcla antes de que su burbuja inmobiliaria explotara en 2007”.  ¿Impidió la OCDE que se produjeran estos resultados:  El desempleo en sus países constituye un ejemplo? 

 

 

HUGO FAZIO

 
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