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El campanazo de Dubai
El anuncio efectuado por el ministerio de Finanzas de Dubai de que había solicitado a sus acreedores postergar, hasta fines de mayo 2010, los pagos de la deuda del conglomerado Dubai World y su filial inmobiliaria Nakheel puso en evidencia los problemas e inestabilidad que enfrenta la economía mundial. La reacción más inmediata en los mercados financieros fue buscar refugiarse en activos considerados más seguros. De allí la demanda en un primer momento por dólares norteamericanos, la caída de los mercados bursátiles y de otros títulos financieros Las agencias calificadoras de riesgos reaccionaron como es habitual con retraso. Las tres grandes calificadoras después de la moratoria adoptaron medidas. Fitch rebajó la calificación de dos empresas dubaitíes, Mody´s de seis y Standard and Poor´s de cinco. Una vez más no actuaron oportunamente, deberían haber advertido de “riesgos” inminentes. No lo hicieron.
Es necesario intentar contestarse una pregunta. ¿Por qué una reacción tan fuerte ante los problemas de un emirato con deudas cifradas en US$80.000 millones, que constituyen un monto muy pequeño frente a los billones de dólares perdidos durante la crisis crediticia? La respuesta está en las debilidades que subsisten en la economía mundial y el temor de que un hecho aparentemente reducido pueda provocar coletazos imprevisibles. Los capitales especulativos esperaban una vez más un salvataje estatal que, a lo menos, en el primer momento no se produjo.
“Los inversores daban por hecho –señaló El País en un artículo llamando a la calma- que el riquísimo gobierno de Abu Dhabi cubriría las deudas de una empresa cuasi estatal en un país vecino de los Emiratos Árabes Unidos. A las entidades crediticias –añadió- les inquieta enormemente que los gobiernos abandonen a empresas paraestatales con problemas” (29/11/09).
“El repliegue de los mercados –concluyeron los académicos Sara Balino y S. Fernández de Lis- ha obedecido más a sus efectos de arrastre sobre las utilidades financieras europeas con exposición a la región, así como a la percepción de riesgo soberano a nivel global, que a la propia magnitud del potencial impago” (29/11/09). Las intrincadas conexiones del mundo financiero crea a veces repercusiones impredecibles. El emirato de Dubai posee un fondo soberano estimado en US$100.000 millones, monto muchas veces superior a la deuda a cancelar en lo inmediato que condujo a la moratoria. Pero, al mismo tiempo, es un fondo soberano que tiene inversiones de diferente naturaleza, entre ellas posee aproximadamente un 2% de las acciones del Deutsche Bank, el más grande banco alemán y el de Abu Dhabi posee un 5% del norteamericano Citigroup, entre otras colocaciones en el sector financiero, a su vez expuesto directamente a la moratoria.
“El costo de proteger contra incumplimientos los papeles de Dubai –editorializó Financial Times- se ha cuadruplicado, poniendo al emirato en la misma liga de Islandia, y se rebajaron las calificaciones de sus principales empresas. Las consecuencias del mayor costo de asegurar deudas soberanas –añadió- no se limitan al golfo, sino que se han extendido a los mercados emergentes. Esto es un desastre” (27/11/09). Se provocó un incremento del riesgo mucho más allá de las fronteras de los Emiratos Árabes. Los Bancos europeos aparecen como particularmente expuestos, por los financiamientos concedidos en la ciudad estado. Crédit Swisse estimó que el monto comprometido de bancos europeos con entidades estatales de Dubai puede alcanzar a US$40.000 millones.
El banco central de los Emiratos Árabes Unidos, anunció cuatro días después de anunciada la moratoria, que colocaba a disposición de los bancos locales e internacionales que operan en su ámbito de acción una línea de crédito. La moratoria afectó a las instituciones financieras tanto en Dubai como en Abu Dhabi que son los mayores acreedores de Dubai y sus empresas. Mientras tanto el gobierno de Abu Dhabi mantenía silencio.
Dubai World es un conglomerado transnacional –que pone en evidencia las múltiples expresiones que adquiere la transnacionalización de la economía- propiedad del emirato de Dubai. Constituye una de sus tres grandes empresas. Las otras son Dubai Holding e Investment Corporation of Dubai. A su vez, posee tres brazos fundamentales uno de los cuales es, precisamente, Nakheel Properties, que tiene un vencimiento al finalizar la primera quincena de diciembre de un bono ascendente a US$4.000 millones. A ellos se agrega Dubai Post World, considerado el tercer mayor operador portuario mundial, y la empresa de inversiones financieras Istithmar. Sus pasivos se cifran en US$60.000 millones, que conforma las tres cuartas partes de la deuda total del emirato.
Las dificultades de Dubai no son nuevas. Comenzaron cuando estalló su “burbuja” inmobiliaria a medida que avanzaba la crisis económica global y se restringía el acceso a financiamiento bancario. “Desde la Torre de Babel hasta las Torres Petronas de Kuala Lumpur - comentó financial Times-, hay una inquietante correlación histórica entre el frenesí de la construcción y el desastre. Las dimensiones y la exuberancia de su boom inmobiliario siempre fueron insostenibles. Dubai duplicó su tamaño y los precios de las casas llegaron a cuadruplicarse entre 2004-07”, o sea antes de que comenzase la crisis global (27/11/09). Los precios de las viviendas al desatarse la crisis se redujeron en un 50%.
El estallido tiene porcentualmente una incidencia mayor en su economía, por la dimensión del sector inmobiliario en el PIB total. La construcción aporta un 22,6% a su producto, el comercio un 16%, la industria un 11% y el petróleo únicamente en 6%. Ya Nakhell, constructora de la faraónica Isla de las Palmeras con numerosos hoteles y villas de lujo había reducido empleos. El esquema de gigantescas inversiones en bienes raíces, apoyado en recursos provenientes del exterior, había colapsado. Tal como sucedió a nivel mundial durante la crisis, el derrumbe de la burbuja inmobiliaria golpeó inmediatamente a instituciones financieras. Uno de los afectados es el intervenido banco británico Royal Bank of Scotland (RBS), que garantizó desde enero de 2007 un 17% de los préstamos de Dubai World. En general son bancos británicos los más expuestos a la crisis de Dubai.
Sin embargo, se insistía en estimular inversiones. El banco británico Barclays, en los primeros días de noviembre recomendaba una “posición larga en el crédito soberano de Dubai. Vemos –añadió- el crédito de Dubai con un precio muy atractivo en los niveles actuales” (27/11/09). Anunciada la moratoria, el consorcio financiero constató tardíamente su error. El gobierno, encabezado por el jeque Mohammed Bin Rashid Al Maktoum, pocas semanas antes del anuncio de moratoria, había garantizado respaldar los compromisos de Dubai World. El jeque es considerado por la revista norteamericana Forbes como uno de los gobernantes más ricos del mundo, estimando su fortuna en US$12.000 millones, habiendo perdido US$6.000 millones por el colapso inmobiliario.
En general, se supuso que su vecino Abu Dhabi, el miembro más poderoso de los Emiratos Árabes y poseedor del mayor fondo soberano mundial, concurriría rápidamente en su ayuda. No fue así. Los US$ 5.000 millones recibidos de dos bancos de Abu Dhabi, dado a conocer inmediatamente antes del anuncio de moratoria, no resultaron suficientes. El dos de diciembre de 1971 se constituyó los Emiratos Árabes Unidos, en que participan Abu Dhabi, Dubai y otros cinco emiratos. En 1973 pasaron a contar con una moneda única, el dirham. La estructura única no enfrentó la emergencia.
La crisis no puede separarse de las debilidades que acompañan la fase actual de la evolución económica global. Para el Banco Central Europeo “los sucesos de Dubai (…) son uno de los contratiempos, una de las dificultades que confirman lo que hemos dicho respecto de la incertidumbre futura y que el camino por delante podría estar llena de baches” (30/11/09).
Se produjo inmediatamente un efecto contagio, vinculado a los incrementos que ya se venían produciendo en los costos para asegurar gobiernos y empresas alrededor del mundo. Entre los países que experimentaron aumentos de ellos estuvieron Abu Dhabi, Qatar, Malasia, Corea y Grecia. La repercusión en Abu Dhabi es grande dado que muchos de los inversionistas en Dubai tienen esa procedencia. El Banco Internacional del Golfo suspendió la colocación de un bono que tenía programado en esos días.
Los seguros contra cesación de pagos (CDS) se transformaron en uno de los indicadores más utilizados para identificar países en riesgo y se mide como punto base sobre el valor de ese instrumento. Entre los trece países más riesgosos si se utiliza para definirlos los CDS a cinco años, hay cinco europeos: Ucrania (1.462), Islandia (427), Hungría (240), Turquía (212) y Grecia (204). En 2009, estos países experimentan una caída de su producto promedio de 7%. El flujo de capitales a ellos, según cifras del Instituto de Finanzas Internacionales, disminuyó drásticamente entre 2007 y 2009 desde US$446.000 millones a apenas US$20.000 millones. Las mayores preocupaciones están centradas en Turquía, Hungría, Letonia y Rumania. El costo de los títulos griegos están subiendo rápidamente.
Además de Ucrania se encuentra en una situación muy vulnerable Pakistán (688). Ambos han recibido préstamos del FMI, al igual que Islandia y Hungría. La suma más elevada se proporcionó a Hungría (US$26.229 millones).
Otro problema fue la constatación de que disminuirán las remesas provenientes de los trabajadores que emigraron a construir los gigantescos proyectos inmobiliarios de Dubai. Uno de los países afectados es India. De acuerdo a cifras gubernamentales, unos 4,5 millones de indios trabajan en la región del Golfo, enviando al país anualmente más de US$10.000 millones.
Las repercusiones de lo acontecido en Dubai son múltiples.
HUGO FAZIO
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